Las tarjetas de crédito son el medio de pago más utilizado en España: según el Banco de España, representan el 65,7% de todas las operaciones de pago sin efectivo en el primer semestre de 2025, con más de 6.100 millones de transacciones en ese período. Sin embargo, su popularidad no significa que sean adecuadas para todos ni en todas las situaciones. Como cualquier herramienta financiera, tienen ventajas reales y riesgos reales que conviene conocer antes de usarlas.
Las ventajas
Liquidez inmediata sin tocar el ahorro
La tarjeta de crédito permite hacer frente a un gasto inesperado o importante sin necesidad de tocar el dinero ahorrado. Si el coche se avería o surge un gasto médico urgente, la tarjeta cubre el importe y el dinero del banco sigue disponible hasta la fecha de liquidación a fin de mes. Para quien tiene el hábito de pagar el total mensualmente, es esencialmente un préstamo gratuito de entre 15 y 45 días según el ciclo de facturación de cada entidad.
Protección frente a fraudes y compras online
Esta es una de las ventajas más concretas y menos conocidas de la tarjeta de crédito frente a la de débito. Cuando se paga con crédito y se produce un cargo fraudulento, el dinero que se disputa no ha salido todavía de la cuenta: el banco adelantó el pago pero el cliente aún no lo ha abonado. Reclamar y bloquear el cargo es más ágil y sin impacto inmediato en la liquidez.

La normativa PSD2 (Directiva de Servicios de Pago Revisada), aplicable en España desde 2020, obliga a los bancos a aplicar autenticación reforzada en los pagos electrónicos y a devolver el importe de operaciones no autorizadas de forma rápida. Según la OCU, si un tercero ha usado los datos de la tarjeta sin que el titular la haya perdido físicamente (por ejemplo, mediante robo de datos online), el banco debe devolver de inmediato el importe total. El Banco de España tiene publicado el procedimiento de reclamación paso a paso.
Cashback, puntos y beneficios que generan valor real
Muchas tarjetas de crédito ofrecen programas de recompensas que, bien usados, generan un beneficio tangible sin coste adicional. En 2026 hay tarjetas con devolución de entre el 1% y el 3% del gasto en categorías concretas como gasolina, supermercado o viajes. Para alguien que gasta 500 euros mensuales en esas categorías, eso puede suponer entre 60 y 180 euros devueltos al año.
Los seguros de viaje asociados a ciertas tarjetas también tienen valor económico real: coberturas médicas en el extranjero, cancelación de vuelos o pérdida de equipaje que de otra forma habría que contratar por separado. La tarjeta de crédito de ING, por ejemplo, incluye seguro de accidentes y asistencia en viaje de serie.
Estos beneficios solo tienen sentido si se paga siempre el saldo total a fin de mes. Si se generan intereses, cualquier recompensa queda anulada por su coste.
Protección adicional en compras de bienes duraderos
En muchas tarjetas de crédito, las compras de bienes de consumo duradero (electrodomésticos, electrónica, muebles) están cubiertas por una garantía extendida que amplía la garantía legal del fabricante. Si el producto se estropea pasado el período de garantía oficial pero antes de la expiración de la cobertura de la tarjeta, se puede reclamar al banco. Esta ventaja no suele publicitarse mucho pero puede representar un ahorro considerable en artículos de cierta envergadura.
Facilita el historial crediticio
El uso responsable de una tarjeta de crédito durante un período sostenido, pagando siempre a tiempo y sin incidencias, construye un historial crediticio positivo en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE). Este historial es uno de los factores que los bancos valoran al estudiar solicitudes de hipoteca o préstamo personal. Tener crédito y demostrarlo bien gestionado es mejor para el perfil crediticio que no tener ningún historial.
Las desventajas
Intereses muy elevados si se aplaza el pago
Esta es la desventaja más importante y la que más dinero cuesta a los usuarios que no la gestionan bien. Según datos del Banco de España, la TAE media de las tarjetas de crédito en España se sitúa en torno al 18,55%. Las tarjetas con modalidad revolving llegan al 20% o más.

Para entender el impacto real: una deuda de 2.000 euros en una tarjeta al 20% TAE pagando solo el mínimo mensual puede tardar más de diez años en saldarse y costar más de 2.000 euros adicionales en intereses, es decir, más del doble del importe original. El Banco de España lo denomina «efecto bola de nieve» y es la razón por la que las sentencias del Tribunal Supremo 154/2025 y 155/2025 de enero de 2025 reforzaron los derechos de los consumidores afectados por este tipo de productos.
Riesgo real de sobreendeudamiento
La facilidad de uso es también un riesgo. Pagar con tarjeta duele menos psicológicamente que con efectivo, y ese efecto anestésico puede llevar a gastar más de lo que se puede pagar a fin de mes. Cuando eso ocurre repetidamente y se va aplazando el saldo, la deuda crece con intereses y puede volverse difícil de controlar.
El crédito al consumo en España alcanzó los 42.608 millones de euros en 2025, un 10% más que el año anterior según el Banco de España. No todos esos créditos corresponden a tarjetas, pero la facilidad de acceso al crédito en cualquiera de sus formas es un factor que requiere autocontrol consciente.
El fraude digital va en aumento
En 2024 el Banco de España recibió 56.099 reclamaciones contra bancos, un récord histórico en 38 años de funcionamiento del servicio. Un 15% de esas reclamaciones correspondieron a tarjetas, y el incremento más significativo estuvo relacionado con operaciones fraudulentas en comercio electrónico. En el primer trimestre de 2025 España registró un aumento del 40% en casos de phishing y estafas digitales respecto al mismo período del año anterior.
La ratio de fraude con tarjetas emitidas en España es baja en términos relativos (0,023% del total de operaciones según el Banco de España), pero el volumen absoluto de operaciones es tan enorme que los casos fraudulentos suman importes significativos. Para el usuario individual, ser víctima de fraude con tarjeta aunque sea una sola vez puede suponer horas de gestiones con el banco y semanas de espera para recuperar el dinero.
Lo más importante es saber que para operar de forma fraudulenta no hace falta tener la tarjeta físicamente: basta con el número, la fecha de caducidad y el CVV. Por eso nunca deben facilitarse esos datos por teléfono, email o formularios no verificados.
Comisiones que pueden acumularse sin darte cuenta
Las tarjetas de crédito pueden tener varios tipos de comisiones que se acumulan si no se conocen: cuota anual de mantenimiento (entre 0 y 780 euros anuales según el tipo de tarjeta), comisión por retirada de efectivo en cajero (entre el 2% y el 5%, con mínimo de 3 o 4 euros), recargo por cambio de divisa al pagar en moneda extranjera (entre el 1,5% y el 4%), y penalización por reclamación de impago (habitualmente entre 30 y 45 euros).
Desde enero de cada año los bancos están obligados a enviar a sus clientes un resumen anual de todas las comisiones e intereses cobrados durante el ejercicio anterior. Si aún no has revisado el tuyo, es el momento de hacerlo.
Tentación de usar el crédito como complemento de ingresos
Uno de los patrones más peligrosos con las tarjetas de crédito es cuando empiezan a usarse para gastos básicos del mes (alimentación, facturas, transporte) no porque sea conveniente, sino porque los ingresos no alcanzan. En ese caso, la tarjeta no está actuando como herramienta de gestión sino como parche de un problema estructural de liquidez. El crédito tapa el mes pero genera intereses que hacen más difícil llegar al siguiente.
Esta situación es una señal de alerta que merece atención inmediata: revisar el presupuesto, ajustar los gastos o buscar orientación financiera antes de que la deuda crezca.
En resumen: cuándo compensa y cuándo no
La tarjeta de crédito compensa claramente cuando se paga siempre el total a fin de mes, se aprovechan sus beneficios (cashback, seguros, protección en compras) y se usa de forma consciente y dentro del presupuesto. En ese escenario es esencialmente gratuita y añade protección y ventajas sobre la tarjeta de débito.

No compensa cuando se usa para tapar déficits de liquidez mensuales, cuando se paga solo el mínimo de forma habitual, o cuando se pierde el control de cuánto se debe en total. En esos casos, los intereses y el estrés financiero superan cualquier beneficio que pudiera ofrecer.
¿Quieres saber más? Lee nuestro artículo sobre cómo evitar deudas con tarjetas de crédito para aprender las estrategias concretas que evitan caer en los riesgos más comunes.
